El Buen Vivir – que vivir en armonía con la naturaleza

Antonia Yaxon y su marido Leonardo, producen su alimentos ecologico, según la idea de Soberanía Alimentaria y el Buen Vivir

Un concepto bajo desarrollo, un proyecto político, un proceso de aprendizaje y una filosofía de la vida. El Buen Vivir es muchas cosas a la vez. Solidaridad Suecia – América Latina (SAL) ha viajado a Guatemala para investigar el trabajo por el buen vivir en la práctica.

GUATEMALA. Leonardo Yaxon está en el medio del huerto de zanahorias de la familia, que luce de un verde brillante. Al lado corre un río pequeño, cerca crece también maíz, frijoles y brócoli recién sembrado, todo rodeado de valles verdes de bosques. Él levanta la mirada y hace un movimiento de mano, señalando todos sus cultivos.

– Vale la pena sembrar ecológicamente, dice.
– No siembro nada que sea genéticamente modificado y uso mucho menos  productos químicos que mis vecinos. Puedo comer mis propias verduras sabiendo que no son fumigadas, sino totalmente naturales.

Leonardo y su familia están en el proceso de transformación hacia una agricultura completamente ecológica. A través de un proyecto impulsado por Ceiba, una organización de base de Waqib´Kej, la organización cooperante de Solidaridad-Suecia-América Latina, la familia tiene ahora el conocimiento de cómo hacer para cultivar en armonía con la naturaleza y a la misma vez mejorar su salud. El proyecto ayuda a los campesinos a sembrar sin productos químicos que muchas veces empobrecen la tierra y afectan la salud en una manera negativa. También ayuda a los campesinos a diversificar su producción, lo cual da una alimentación más variada y un ingreso más seguro. Este tipo de cultivo va en armonía con la filosofía de la vida que es el Buen Vivir.

La cosmoconvivencia

Dentro del Buen Vivir se habla de la cosmoconvivencia,  de coexistir en el cosmos, lo que significa que la naturaleza, igual que los hombres, tiene derechos. Dado que el ser humano tiene una consciencia debemos usarla para asegurar esta convivencia. Por nuestra salud y felicidad es importante cultivar la tierra, pero lo tenemos que hacer de una manera en que la cuidemos, y no la empobrezcamos. Leonardo y su familia se esfuerzan por hacer esto a través del uso de los productos naturales para mejorar las cosechas. Al contrario de lo que piensan muchas personas, la familia gana dinero con este tipo de agricultura, también a corto plazo.

– Es hasta un poco más barato producir ecológicamente y la cosecha será más bonita. Para insecticida uso chile y ajo que siembro yo mismo y uso fertilizante orgánico que hago con una mezcla especial de cosechas de la granja que luego dejo fermentar por 15 días.

La mayoría de las verduras: las zanahorias, el brócoli y las papas, se venden al mercado local o nacional. Los guisantes, que se venden para la exportación, están en camino de recibir una marcación ecológica.

– Pero no es por éso que cultivo ecológicamente, lo hago para mis hijos y para su futuro, dice Leonardo.

Arriba, donde están las casas, nos reunimos con los cuatro hijos de Leonardo y su esposa Antonia que con cara feliz muestran otras partes de la producción de la familia; gallinas y conejos. Antonia pertenece, igual que su marido, al pueblo indígena Maya Kakchiquel y habla sobre todo en su lengua materna que lleva el mismo nombre que el pueblo.  La coordinadora de Ceiba en Sololá, Ana María Ramos, ayuda con la traducción y cuenta que Antonia le ha preguntado por maneras de mejorar la producción de una crema natural de manos que ella ha aprendido a hacer por medio de  las formaciones de Ceiba. Gracias a estos cursos, las mujeres de la región han aprendido a hacer productos para el cuidado de la piel, velas y otras cosas hechas con materiales de la naturaleza. Pueden usar los productos para uso personal, pero es también una manera de empoderar a las mujeres económicamente, ya que pueden vender los productos y ganar su propio dinero. Antonia Yaxon y su familia nos muestra su conejos, una de varios producciones que tiene en la finca.

Mantener el mundo en equilibrio

Un concepto esencial para el entendimiento del Buen Vivir es la complementariedad.  Esto quiere decir que todo tiene una función y que contribuye mutualmente a mantener el mundo en equilibrio – ninguna cosa es más importante que la otra. Esto concierne también a los hombres y a las mujeres. La igualdad entre los sexos desempeña entonces un papel importante en la creación del Buen Vivir. Desafortunadamente, el concepto de complementariedad y la práctica de ésta se han deteriorado desde la colonización. Estructuras patriarcales han transformado el pensamiento y la práctica y a menudo se nota grandes diferencias entre los sexos en muchas comunidades indígenas. A causa de la triple discriminación (de género, etnicidad y clase social), las mujeres indígenas en Guatemala son el grupo social más desprotegido.  Tiene el nivel de analfabetismo más alto del país, el  nivel de educación y salario más bajo y además tiene el peor acceso a asistencia médica y a la justicia.[1] Para recrear el equilibrio, Ceiba, Waqib´Kej y otros movimientos indígenas en Guatemala trabajan muy duro para empoderar a las mujeres como actores políticos y económicos.

Cultivo en terrazas más eficaz

A diez minutos de viaje en auto de Leonardo y Antonia, vive Cristina Guarcax con su marido Tomás y su hija Estela. La finca está ubicada en una ladera con vacas, ovejas, pavos y gallinas esparcidos en diferentes cercas. A la derecha de las casas, los cultivos están sembrados en terrazas para efectivizar la producción, y diferentes árboles frutales están colocados estratégicamente sobre toda la finca. Al otro lado de las casas hay un jardín medicinal con hierbas y flores para diferentes problemas de salud, que va desde ardor de estómago, dolor de cabeza, a inflamaciones de muelas. Aquí se usa métodos agroecológicos tanto nuevos como tradicionales. A través del proyecto de Ceiba, la familia ha aprendido a usar métodos modernos de agricultura pero también a apreciar sus conocimientos de la agricultura tradicional. Estela Guarcax muestra los terrazas, una tecnica agroecologica que han permitido aumentar el producción considerablemente. Todo la familia ayudan en la producción. Lo hacen soberanos de varios alimentos basicos, y un parte venden para exportación como los guisantes.

– Aquí está nuestro estiércol vegetal de gusanos, dice Estela y levanta una lona negra.

Usando un palito remueve la tierra para enseñarme cómo cierto tipo de gusano procesa los desperdicios y los excrementos de los animales de la finca. Este es un ejemplo de un nuevo conocimiento que han obtenido y que ahora desarrollan y expanden porque ha funcionado muy bien. Continúa enseñándome el patio donde las papas y el maíz de colores diferentes están secándose. De una de las casetas saca diferentes semillas. Allí hay brotes de papa, guisantes, frijoles y diferentes tipos de maíz tradicional. Y Ana María Ramos explica cómo trabajan con el banco de semillas.

– Aquí las familias reservan las semillas para sembrar la próxima cosecha. Las semillas tradicionales que vienen de aquí son más resistentes al clima que tenemos y sabemos que vamos a tener verduras saludables. Además protegemos la agro-biodiversidad, que está amenazada en Guatemala.

Usando semillas tradicionales y guardando las semillas mejores en vez de comprar nuevas cada año, es un ejemplo de conocimientos tradicionales que coincide con el Buen Vivir. Al mantener los conocimientos prácticos tradicionales se reconquistan las ideas valiosas y sostenibles. Un aguacero repentino nos impide la continuación del viaje. Según el Buen Vivir nunca se condena los caprichos de la naturaleza. La lluvia es sagrada y los campesinos la necesitan. Nos guareceremos dentro de un comedor mientras llueve a cántaros afuera. Desde la cocina viene un olor rico de tortillas recién hechas, las cuales se sirven con frijoles negros, queso y carne asada. Según la filosofía del Buen Vivir, es importante cuidarse de sí mismo, para poder cuidar de otras personas y cosas alrededor. Por eso, sentimos que al llenar los estómagos con comida rica,  producida aquí en la región, practicamos bien el Buen Vivir, antes de dejar las colinas de Sololá – un poco más sabios y un poco más sanos.


¿Qué pueden aprender las personas de otros países del trabajo por el Buen Vivir en Guatemala?

Domingo Hernández, líder indígena en Waqib´Kej, de la organización, comparte de Solidaridad Suecia-América Latina:

– La idea fundamental del Buen Vivir es vivir en armonía con otras personas y la naturaleza, y eso es universal y puede ser utilizado como líneas directrices. Pero después cada país, región y comunidad tiene que encontrar su propia manera de trabajar por el Buen Vivir en la práctica.
– Una cosa importante es encontrar soluciones para una producción alimentaria sostenible. Por ejemplo, Suecia tiene otros requisitos geográficos y económicos y no puede copiar los métodos agroecológicos que aplicamos en Guatemala. Sin embargo puede, igual que nosotros, apreciar el conocimiento tradicional. Seguro pueden encontrar pistas a soluciones locales al averiguar y analizar cómo los pueblos indígenas y los campesinos han producido alimentos sin dañar la naturaleza por miles de años.
Escrito por:
Anna Nylander, Solidaridad Suecia – América Latina
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: